Aunque suene absurdo y controversial, quizás increíble y banal, estando en terapia intensiva miré una película que me dio otra perspectiva de lo que significa estar ahí, en las camas que componen esta unidad a merced de mejorar, o quizás empeorar.
La película, "la decisión mas difícil". No entraré en detalles, solo tomaré nota de la realidad que consume a mis compañeros de cuarto.
En las 81hs que estoy en esta cama sin poder tocar el sueño con los pies, he visto a la mujer del paciente de la cama numero dos, llorar desconsolada y en silencio sobre el cuerpo inmóvil de su marido. El respirador solo lo mantiene vivo, quizás muy dentro de él, se halla una lucha interminable por salir adelante; pero nadie lo sabe.
Algún día abrirá los ojos pienso, ella sabe que no sucederá. Llora sabiendo que aunque "luche", no hay mas remedio que esperar el final.
Me entristece mucho ver que alguien llora la muerte de un ser que esta vivo; si lo es. Es cruel y es morboso. Pero aun mas cruel sería creer que ese hombre vivirá. Ella ya no puede vivir de esa ilusión a la que se aferra día a día con uñas y dientes. Así como ella, muchas personas seguramente lloran a los vivos, llamando a la muerte. Riéndose, entregándose. Seguramente como en este hospital, en muchos otros hay personas con los ojos abiertos mirando sus ultimas imágenes, soñando las mejores aventuras y disfrutando del aire que respiran cada segundo, comprendiendo que cualquier momento será el último.



No hay comentarios:
Publicar un comentario